📘 Cómo Jugar el Juego del Marketing Digital
(cuando nadie quiere que le vendas)
La verdad incómoda sobre las redes sociales
Nadie entra a Instagram para ver anuncios. Nadie abre TikTok para comprar. Y nadie revisa Facebook esperando encontrarse con un contenido empresarial.
La gente entra para distraerse, inspirarse o simplemente perder el tiempo. Las redes sociales son el equivalente moderno a cambiar de canal sin saber qué estás buscando.
Y sin embargo, ahí estamos todos los que queremos vender.
El contrato invisible
Entre las plataformas y los usuarios es simple: si no pagas una membresía, pagas con tu atención.
Por eso existen los anuncios
Y por eso, en Europa, Instagram ya ofrece una versión sin publicidad por nueve euros al mes. Una pista clara de hacia dónde va todo esto.
La publicidad digital se convirtió en el motor que sostiene las redes. Pero para entender cómo usarla a nuestro favor, primero hay que aceptar las reglas del juego.
El precio de la atención
Cada vez que publicas un anuncio, estás interrumpiendo. Y la gente no quiere que la interrumpan.
Tu anuncio compite contra los creadores favoritos del usuario. Por cada reel que el algoritmo le muestra de ti, antes tuvo que ver cinco de lo que sí quiere ver. Es una transacción implícita: 5 orgánicos, 1 pagado.
Así que cuando haces contenido para vender, estás yendo contra la corriente. Tu tarea no es "convencer", es jugar el juego mejor que los demás.
La falacia del contenido orgánico
A veces suena tentador: "Mejor hago contenido orgánico, así no pago pauta."
Pero eso es una trampa. El contenido orgánico también tiene costo: tiempo, energía, producción, ideas, constancia.
Y si eres asesor inmobiliario —no creador de contenido—, probablemente estás invirtiendo más horas en grabar y editar que en vender.

Además, hay algo que muchos no quieren aceptar: los contenidos de empresa no se vuelven virales.
Cuando una marca se viraliza, suele ser porque metió la pata o porque el público se ríe de ella. No porque hizo "una gran campaña".
Así que si estás apostando a que tus videos lleguen a miles sin invertir un peso, lo siento: las probabilidades están en tu contra.
Si quieres vender, tienes que pagar el tributo a Meta. Frío, pero cierto.
El tributo a Meta
Meta (Facebook e Instagram) no es tu enemigo. Es el guardián del tráfico.
Y si quieres que tus anuncios lleguen a la gente correcta, hay que pagarle su tributo. No mucho, no a ciegas, pero sí con estrategia.
Porque incluso si decides "no invertir dinero", sigues invirtiendo tiempo. Y si haces las cuentas, ese tiempo tiene un costo mucho más alto.
La publicidad digital no es un gasto: es un modelo de negocio. Bien operado, puede predecir ventas, escalar resultados y convertir desconocidos en leads reales.
Construyendo tu ecosistema digital
Hacer publicidad sin estructura es como tirar pan al agua esperando que llegue un pez.
Tu ecosistema digital es el conjunto de canales, herramientas y conexiones que hacen que todo funcione como un negocio, no como un intento.
Meta
Alcance masivo, bajo costo, menos segmentado.
Google
Intención de búsqueda, leads más calificados, más caro.
No se trata de elegir, sino de combinarlos y medir.
Lo esencial para empezar:
  • Una cuenta de Facebook e Instagram.
  • Un portafolio comercial.
  • Una cuenta publicitaria.
  • Y sí: contenido.
A través de Meta puedes hacer campañas que llevan a WhatsApp, formularios o páginas web. Pero ahí empieza la parte seria: ¿a dónde va ese tráfico? ¿qué haces con los leads después?
La anatomía de una campaña
Un anuncio sin destino claro es como abrir una tienda sin dirección.
Por eso necesitas una página web o una landing page.
Easybroker, por ejemplo, no es un sitio web: es un catálogo. Sirve para gestionar propiedades, no para convertir tráfico.
Tu web es tu sucursal digital, el lugar donde la gente confirma que existes.
Pero ojo: tener página no basta. Necesitas landing pages diseñadas para calificar leads.
Porque no todos los clics valen lo mismo. Un visitante curioso no es un cliente.
Cuando tus landing pages filtran, el algoritmo aprende. Y cuando aprende, tu dinero rinde más.
Ahí es donde entran los funnels, los embudos digitales:
Formulario clásico
VSL con registro
(un video explicativo que filtra)
Encuesta con agendamiento
Lead Magnet
con descarga o agendamiento
Cada paso mejora la calidad del tráfico y entrena tu sistema.
El contenido que vende (y no te vuelve loco)
La creación de contenido es lo más desgastante del proceso. Y lo peor es que muchos se paralizan queriendo hacerlo perfecto.
No necesitas el mejor video, necesitas velocidad.
El contenido compite contra la dopamina del scroll infinito. Así que no pierdas tres semanas planeando un reel.
Elige un formato, hazlo tuyo y repítelo hasta dominarlo.
Por ejemplo:
  • Vas a una casa y grabas un recorrido POV con tu celular.
  • Tomas planos rápidos de cada área.
  • Grabas un par de clips donde hablas o explicas detalles.
  • Tomas buenas fotos.
  • Filmas algo del camino para contextualizar la zona.
Listo. Con eso puedes crear tres videos:
01
Un recorrido corto con voz en off (30 seg).
02
Uno largo con detalles (2 min).
03
Uno tipo "plantilla remix" con CapCut.
Después, diseñas algunos anuncios con texto o fotos desde Canva. Juega con formatos, con headlines potentes (no "ATENCIÓN INVERSIONISTAS", eso ya murió).
Y con eso ya tienes 9 anuncios diferentes listos para competir entre sí.
El ciclo del músculo digital
Ahora sí, toca poner todo a prueba.
Lanzas una campaña Advantage+, dejas que el algoritmo aprenda y metes tus anuncios a competir.
¿A dónde los mandas?
WhatsApp
→ más volumen, menos interés.
Formulario
→ menos volumen, leads más calificados.
Landing page
→ control total.
Mi apuesta siempre es la landing.
Ahí puedes mostrar información, video, formulario, encuesta o incluso agendamiento. Lo importante es medir quién convierte y por qué.
Repites el proceso con otra propiedad. Y otra. Y otra.
Así se entrena el músculo digital: repitiendo con método. No necesitas suerte, necesitas sistema.
La oportunidad que nadie está viendo
Estamos viviendo un momento histórico.
La inteligencia artificial, las plataformas y el acceso a herramientas de nivel profesional están al alcance de cualquiera con una laptop y curiosidad.
Ya no es cosa de "los chavos". Es el nuevo lenguaje de los negocios.

La tecnología ya no es el problema
Hasta hace unos años, montar todo esto costaba miles de pesos al mes y requería saber de código, integraciones y CRMs imposibles.
Hoy no.
Con plataformas como EDI.STUDIO, puedes tener sitios web, landing pages, funnels, email marketing, CRM, redes sociales, automatizaciones y bandejas unificadas en un solo lugar.
Y a un costo que, honestamente, parece broma.
No se trata de venderte la herramienta —aunque si te interesa, te explico cómo funciona—, se trata de entender que ya no hay excusas técnicas.
El conocimiento y la tecnología ya son accesibles. El único recurso escaso es la ejecución.

La IA está cambiando todo, sí, pero también democratizando el poder de vender.
Así que la pregunta no es si funciona mejor el contenido orgánico o el pagado. La pregunta es: ¿vas a quedarte viendo o vas a probarlo tú mismo?
Tienes todo lo necesario para hacerlo. Solo falta decidir jugar el juego.
Made with